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Chapa colaborante para forjados (mediante tornillos o disparos)

El forjado de chapa colaborante es un tipo de forjado mixto, generalmente compuesto de acero y hormigón, y unidireccional, distribuye el peso hacia las vigas en una sola dirección. El elemento fundamental lo constituye una chapa grecada de acero galvanizado que forma unos nervios que, más tarde, serán la principal parte resistente del forjado.

El forjado colaborante que montamos es una chapa galvanizada con una altura de trapecio de 60 mm (altura estándar) y con un espesor variable dependiendo de las cargas y distancia entre la estructura prevista (0,75 mm, 0,8 mm, 1 mm, 1,2 mm, 1,5 mm) (Fig.1).

Chapa colaborante para forjados

Fig. 1

Instalación de la chapa colaborante para forjados

La chapa colaborante se usa como base para montar forjados aligerado. En primer lugar, será necesario levantar un sistema de pórticos, preferiblemente metálicos, sobre el que luego se apoyará la chapa. Una vez colocada la chapa sobre una estructura, se le coloca un mallazo metálico y varios elementos según el cálculo de la losa (conectores, etc.), y un remate perimetral para contener el vertido del hormigón sobre dicha chapa, realizándose desde la mínima altura posible y formando forjados de forma rápida, segura y económica.

El forjado de chapa colaborante se utilizó en la construcción de racacielos en los años 50 en Estados Unidos. Desde entonces, se ha extendido por el resto del mundo. Su rapidez en ejecución hace que pueda ser usado tanto en el sector industria como comercial, deportivo y residencial.

Ventajas del forjado de chapa colaborante

La versatilidad, la rapidez en su instalación y construcción (permite hormigonar más de una planta a la vez al evitar el apuntalamiento), más económico (reducción de mano de obra y de materiales), la reducción de peso en la estructura, la no contaminación de otros materiales, limpieza y seguridad a la hora de trabajar son las principales ventajas que ofrece este tipo de forjado.